| ::
Sanidad animal - Animales 'boca sucia' o 'boca cagá',
¿descarte obligado? |
![]() |
![]() |
![]() |
Dentro
de las ganaderías es frecuente encontrar animales que presentan
una sintomatología caracterizada por una constante salivación
verdosa que va cubriendo las comisuras labiales de una costra de
tonalidad oscura.
Aunque se puede presentar a cualquier edad, es más usual
encontrarla en animales entre los 12 y los 24 meses de edad. Los
semovientes que presentan esta sintomatología son denominados
'boca sucia' o 'boca cagá' y, terminan siendo descartados
de los hatos al evidenciar un estado de caquexia progresiva.
El animal aquejado por el mal se caracteriza por presentar una salivación
oscura durante la rumia, para la cual tiene dificultad por la acumulación
de comida en los carrillos. Además se le van cubriendo progresivamente
las comisuras labiales de una costra verdosa. Posteriormente, el
tercio anterior de los lomos y del costillar se cubre con dicha
costra, debido al contacto con la boca. Finalmente, el animal va
perdiendo peso.
Se han adoptado diversas prácticas para contrarrestar el
problema, pues no hay una causa exacta a la cual atribuírselo.
Dentro de ellas se destaca el corte del frenillo lingual. Dicho
procedimiento obedece a la creencia de que la causa radica en una
inadecuada conformación anatómica del frenillo de
la lengua, lo cual ocasiona dificultad para ejercer su función
de movilizar el bolo durante la rumia.
Sin embargo, al no darse los resultados, los veterinarios acuden
a otros métodos. Jorge Iván Molina, médico
veterinario, afirma en la revista de Asocebú que al examinar
detenidamente a los animales afectados se puede encontrar como constante
que presentan irregularidades dentarias, constituidas por formación
de espículas en el borde externo de los molares y premolares,
tanto de la mandíbula inferior como superior. Por ello, se
opta por realizar un limado de dichas espículas, de manera
análoga a como se realiza en los equinos.
El profesional explica que primero es necesario tranquilizar al
animal. Luego se ubica en una mesa de cirugía o en un espacio
donde pueda estar el animal derribado para proceder a abrir su boca
con la ayuda de un abrebocas.
Si no se cuenta con este elemento se realiza de la siguiente manera:
un operario tensa la mandíbula superior con un trapo, poncho
o banda. Otro hombre realiza el mismo procedimiento en la mandíbula
inferior, de tal forma que el animal permanezca con la boca abierta,
mientras un tercer ayudante sujeta la lengua.
Por último, con una escofina de mango se liman las espículas
de los molares y premolares superiores e inferiores, remojando constantemente
la lima para evitar el calentamiento por fricción, hasta
eliminar completamente las espículas, que generalmente están
formadas en los bordes externos de los dientes.
Fuente: Revista Asocebú-
|