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Opinión - Para que se pueda crecer en el campo |
Por
Napoléon Viveros
Gerente General de Fenalce
La
versión XXI de nuestro ya tradicional Congreso Nacional Cerealista
y de Leguminosas, dejó la satisfacción de los objetivos
cumplidos: asistencia masiva; representantes de las zonas productoras
de todo el país; la disposición del gobierno para
escuchar las inquietudes de los productores; y conferencistas de
la más alta talla internacional, especialistas en el tema
del uso eficiente de fertilizantes y la problemática económica
del sector.
Creemos que el acompañamiento que el gobierno nos dio en
nuestro congreso, a través de la presencia del presidente
de la República, Álvaro Uribe, y del ministro de Agricultura
y Desarrollo Rural, Andrés Felipe Arias, se debe al papel
que juegan hoy los cereales en la economía nacional.
El precio de los alimentos se incrementa aceleradamente y los indicadores
de la inflación suben. Colombia no es autosuficiente y debe
importar la mayoría de los productos que hacen parte de la
canasta familiar, a excepción del fríjol y la arveja.
Por esta razón, los precios internacionales influyen en los
precios nacionales. Es muy importante que el país vuelva
a recuperar su senda productora con el incremento de las áreas
sembradas y sus rendimientos. Hasta el año de 1990 nosotros
nos autoabastecíamos en la producción de maíz
y sorgo.
En este contexto general, fue muy importante que los productores
expresaran su preocupación frente a algunos problemas muy
puntuales que existen en cada una de las regiones, como el difícil
acceso a las líneas de crédito y la falta de disponibilidad
de tierras para el cultivo. Y que además, se hicieron manifiestas
algunas peticiones como la creación de un documento Conpes
para la producción de cereales y leguminosas; el establecimiento
de un incentivo nacional para el fríjol; la solicitud de
que el sorgo sea tenido en cuenta como materia importante en la
industria de balanceados y tenga los mismos incentivos del maíz
amarillo; y la necesidad de garantizarles a los productores de trigo
la infraestructura del recibo y secamiento en Nariño y Boyacá
para poder mantener la producción nacional, entre otras.
Para finalizar, una reflexión.
Aunque hoy tenemos una dependencia muy grande de las importaciones,
nuestro país es un privilegiado, porque tiene para dónde
crecer, hacia dónde ampliar fronteras y enormes posibilidades
para aumentar la producción de alimentos.
La única forma de prevenir una futura crisis alimentaria
es realizar ahora importantes inversiones, demostrarle a los productores
señales claras de estabilidad y diseñar políticas
de crédito, comercialización, e infraestructura.
Todo, para que se pueda crecer en el campo.

Para
los cultivadores de maíz la próxima cosecha despierta
expectativas, ante la ampliación del área cultivada.
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