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EDICION No 4865 MIÉRCOLES 27 DE AGOSTO DE 2008 MONTERIA - COLOMBIA

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Tardía

Por estos días en diferentes instituciones educativas del Departamento y de Colombia en general, los estudiantes de los últimos grados, especialmente de undécimo están en una carrera contra el tiempo, preparándose con refuerzos para presentar las pruebas de Estado, conocidas como pruebas del Icfes, en lo correspondiente a educandos del calendario A.
La intención de esta preparación es, sin duda, ocupar los primeros lugares en el 'ranking' nacional. Por tradición estos exámenes se han utilizado para dar cuenta, a través de los resultados que se obtengan, de la calidad educativa del colegio y lógicamente todos quieren estar en la cúspide. Sin embargo, surgen una serie de interrogantes al respecto: ¿Sí alcanzarán dos meses de preparación para asimilar o re-asimilar los conocimientos de once años de estudios? ¿Las pruebas miden conocimientos, competencias o simplemente memoria en los estudiantes?
Además de lo anterior lo que más preocupa en torno a las famosas Pruebas en algunos sectores del territorio cordobés es cómo harán los estudiantes de planteles en los que a lo largo de este año prácticamente no han recibido ni el 20% de las clases y si lo han hecho, ha sido en escenarios poco propicios para facilitar el proceso de aprendizaje. ¿Qué les espera a ellos?
Sería recomendable entonces, que si se va a continuar con estas pruebas, como así parece que será, los refuerzos sean más tempranamente, como lo hacen algunos planteles especialmente privados que desde noveno grado comienzan con el proceso de recapitulación.
Y en los colegios donde los estudiantes no han logrado avanzar académicamente por diversos motivos -falta de aulas y de docentes- no esperen que los jóvenes sean los que mejor rendirán.

EDITORIAL


Oasis

Por GONZALO GALLO GONZÁLEZ

Planear el futuro es bueno pero no lo es preocuparse, o sea, ocuparse con angustia antes de tiempo.
Con ese viaje estéril al porvenir sólo logras dos cosas: aumentar la ansiedad por el futuro y malgastar el presente.
En lugar de sufrir por lo que acaso nunca llegará, ama en el ahora y confía plenamente en Dios.
En palabras de un sabio Maestro: Tu futuro nunca es incierto cuando llenas de amor el presente.
Cree sin un atisbo de duda que pase lo que pase serás capaz de manejarlo con Dios en tu alma.
Nunca nos llega nada que no podamos superar con el escudo de la fe y la poderosa fuerza del amor.
Conozco una joven madre, cuyo esposo airado mató a sus dos pequeños y se suicidó.
Al inicio decía: ¿Esto es más fuerte que yo? Afianzó su fe y, paso a paso, va encontrando nuevas razones para vivir.

Desaceleración, ¿qué hacer?

Por JOSÉ FÉLIX LAFAURIE RIVERA

El mundo entero se contagió del malsano clima de los mercados financieros internacionales, las presiones inflacionarias y las sombrías perspectivas para las naciones industrializadas. El mérito de los países en desarrollo fue el de haber resistido el recalentamiento económico global y mantener mejores expectativas de crecimiento, que su contraparte en el "norte". Pero este reconocimiento es consuelo de tontos. Los buenos precios de los commodities y la dinámica del comercio mundial, nos están pasando por el lado, en tanto que las medidas para frenar la demanda agregada están minando las previsiones de crecimiento, lo que sugiere que aún no ha llegado lo peor y que habría que atajar a toda costa el tornado.
En efecto, para el cierre de esta vigencia, el Fondo Monetario Internacional prevé una caída en el PIB mundial de 1,2 puntos porcentuales –0.5% más que sus proyecciones de abril– en comparación con 2007. Un comportamiento que tendría su explicación en el escaso crecimiento de los países de altos ingresos, miembros de la Ocde, con una contracción de 1,4 puntos porcentuales frente a 2007, para cerrar en un lánguido PIB de 1.3% en 2008.
Entre tanto, los países en vías de desarrollo, si bien podrían mantener su dinámica por encima del promedio observado en los últimos 25 años, van a reducir su ritmo de crecimiento en 1,2 puntos porcentuales frente a 2007. En conjunto, su crecimiento al cierre de 2008 podría ser de 6,7%, jalonado por China (9,3%), India (7,9%) y Rusia (6,8%). Siendo, particularmente, marcada la desaceleración en Argentina, Venezuela y Colombia.
No es gratuito, por tanto, que miremos con sospecha la meta del 5% con la cual se aforó el Presupuesto General de la Nación (PGN) para 2009, más aún cuando el propio Banco de la República sólo le apuesta al 4,1% al cierre del primer semestre de este año. Aunque el Fondo Monetario Internacional estima para Colombia un PIB de 4,6% y 4,5% para 2008 y 2009 respectivamente, éste podría ser menor al decir del Emisor.
Nos alejamos, peligrosamente, de los crecimientos de 6,8% y 7,5%, en momentos de inflación, revaluación, altas tasas de interés y crecientes costos de producción. Una coyuntura que hace impostergable mirar con ojo clínico la proyección del PIB, más aún en momentos en que nos aprestamos a definir el PGN. Sobredimensionar el crecimiento, podría llevarnos a sobreestimar los ingresos y, por esta vía, desarrollar un sesgo deficitario. Una senda que ni por equivocación queremos recordar.
Varios factores se han sumado para presionar la revisión de la meta del PIB, que empiezan a jugar en contra de las expectativas del Gobierno cuando fijó en $140,5 billones el gasto público para 2009. Las mesuradas caídas de los precios de los principales commodities –petróleo, carbón, ferroníquel, granos, etc.– que podrían reducir el monto de las exportaciones y, de paso, los impuestos que aportaría Ecopetrol a