El arranque del atletismo, hoy, coincide con el penúltimo día de la natación.
Phelps, quien implantó un nuevo récord de medallas ayer al llegar a veinte, con dos de oro y dos de plata en Londres 2012, compite hoy en su última final individual, la de los 100 estilo mariposa. Se despediría de los Juegos mañana, en el relevo de 4x100 de estilos combinados si Estados Unidos clasifica a la final.
El estadounidense tiene 16 medallas de oro, siete más que su rival más cercano en esa tabla. Además, realizó una proeza que será muy difícil de igualar, cuando conquistó ocho preseas doradas en los juegos de Beijing 2008; ocho pruebas y ocho victorias.
Eso lo haría el más grande de la historia olímpica, para algunos.
Llega Bolt
Se va Phelps y llega Bolt, quien mañana estará en las clasificatorias de los 100 metros planos.
Personalidad y carisma le sobran a Bolt y busca dejar su huella como el velocista más grande de todos los tiempos.
El jamaiquino ganó tres oros en Beijing, incluidos los de los 100 y 200 metros con récords mundiales. Si repitiese esa hazaña, nadie podrá discutir que es el mejor de todos.
Usain Bolt, sin embargo, no llega en su mejor forma y últimamente ha sido derrotado un par de veces por su compañero de equipo Yohan Blake.
El triple campeón olímpico se muestra sereno. "No deja de ser un llamado de alerta el perder. En mi caso, me ayudó a abrir los ojos y replantearme algunas cosas", dijo al llegar a Londres, acerca de su caída frente a Blake.
Bolt arrastra una dolencia en la espalda, que ha mermado su rendimiento. Eso provoca dudas, que deberá despejar desde mañana.




