Su historia se remonta desde 1524, cuando fue conquistada y colonizada, hasta los acontecimientos sucedidos a finales de la semana antepasada, cuando en forma maratónica fue destituido su presidente constitucional, Fernando Lugo.
Paraguay ha sido un país donde la mayoría de sus generaciones vivieron bajo la dictadura y el autoritarismo.
Pero la etapa más dura se vivió desde 1954 cuando el general Stroessner, apoyado por los colorados, llega al poder e instaura una férrea dictadura donde favoreció a la oligarquía y a los terratenientes. Stroeesner fue derrocado en 1989 por el general Andrés Rodríguez, quien es confirmado en el poder mediante unas elecciones presidenciales; se restablecieron las libertades políticas, aunque prosiguió la hegemonía del Partido Colorado, en las que sus diversas facciones se enfrentaban por el poder. En 1992 entra en vigencia una nueva Constitución.
En el año 1993, gana las elecciones, también por el Partido Colorado, Juan Carlos Wasmosy, que no es militar, con lo cual los civiles recuperan el poder. En 1996 hubo un intento de golpe de Estado por parte del general Lino Oviedo, terminando Wasmosy su periodo y es remplazado, en 1998, por Raúl Cubas. En 1999, tras una larga crisis política Cuba tuvo que renunciar y fue elegido Luis González Macchi, a quien nuevamente Lino Oviedo trató de darle un golpe de Estado.
Todos estos dictadores, después de haberle hecho tanto daño a Paraguay se exiliaron en otros países, sobre todo en Brasil, hasta que llega al poder Nicanor Duarte, también del partido colorado, y los obliga a regresar al país, donde la mayoría de estos dictadores fueron juzgados y castigados.
En el año de 2010 un ex obispo pone fin a la hegemonía del partido colorado. Se trató de Fernando Lugo, quien sin ninguna experiencia política, se lanzó a canalizar el descontento del pueblo paraguayo (caso parecido en Montería, cuando ganó el cura León), y ganó las elecciones presidenciales.
Sin embargo, el inicio del mandato de Lugo se vio envuelto por escándalos no de corrupción, sino, de denuncias de paternidad, ya que el presidente ha sido un poco travieso con las mujeres, y siendo obispo tuvo varios hijos de los cuales, hasta ahora, ha reconocido a tres.
Pero su problema en la presidencia se agrandó fue este año ya que en Paraguay, donde las tierras las tienen los ricos, hubo 17muertos en un enfrentamiento entre policías y campesinos. De acuerdo a la Constitución paraguaya el Congreso puede declarar indigno al presidente y destituirlo del cargo.
No obstante, el viernes pasado, en una sesión maratónica, el Congreso paraguayo, en menos de 24 horas y violando todo debido proceso y normas internacionales, entre ellas la carta de la OEA, destituyó al presidente constitucional.
Colombia, con lo que acabamos de ver la semana pasada, no está lejos de llegar al mismo extremo. En una convocatoria ilegal, el Congreso sustituyó a la Corte Constitucional y sepultó un Acto Legislativo, que también fue ilegal, pero que ese no era el mecanismo para sacarlo de la vida jurídica.
Se ha sentado un mal precedente, porque quedamos en una inseguridad jurídica en donde el ejecutivo y el legislativo en cualquier momento pueden reemplazar al poder judicial.
Inseguridad jurídica en donde el ejecutivo y el legislativo en cualquier momento pueden reemplazar al poder judicial.





