La conclusión salió de la reunión que tuvieron más de cien países durante el examen que se hace hasta mañana en Roma del Plan de acción mundial sobre los recursos zoogenéticos implementado por la FAO desde el año 2007.
Según las últimas cifras disponibles de la FAO, alrededor del 22 % de las ocho mil razas bovinas criollas del mundo están todavía clasificadas como en peligro de extinción.
Las razas autóctonas son importantes en el sector agropecuario ya que están adaptadas a condiciones locales a menudo duras, poseen material genético único importante para los programas de mejora genética y suelen ser uno de los pilares del sustento de los hogares pobres, ya que son más fáciles de mantener que las razas exóticas.
En un mundo amenazado por el cambio climático, las razas que son resistentes a la sequía, el calor extremo o las enfermedades tropicales tienen un gran valor potencial.
"La buena noticia es que, en promedio, los países que presentaron informes han comenzado a poner en práctica la mitad de las acciones acordadas en el marco del Plan de acción mundial, que van desde planes de conservación a encuestas sobre el hato ganadero y el desarrollo de políticas y marcos jurídicos que regulan la biodiversidad ganadera", explicó Irene Hoffmann, Jefa del Servicio de Recursos Zoogenéticos en la FAO.








